Las formas y su impacto a primera vista

La verdad que este tema del isomorfismo, más allá del mundo científico y algún que otro plan metafísico, no es algo que afecte demasiado a nuestra vida cotidiana, o al menos eso es lo que uno puede pensar. Pocos nos importan en nuestro día a día distinguir si dos cosas que presentan la misma forma son realmente lo mismo o se diferencia en algo, a no ser que afecte directamente a alguno de nuestros campos de interés.

Y ahí precisamente está el quid de la cuestión, pues uno de esos centros de interés, cómo no, es el sexo. Realmente, ¿no nos importa la apariencia exterior de todo lo que nos rodea? Sería un error pensar esto, puesto que vivimos precisamente en una época en la que la estética es muy importante, si no lo más, a la hora de las relaciones humanas, y aunque en algunos momentos puede llegar a ser una apreciación subjetiva, es algo común a la gran mayoría que guste todo aquello que resulte atractivo, y lo mismo se puede decir para lo que no lo es. Así pues, ¿que se puede decir en un tema como el porno gordas?

Diríase que en general esta categoría no debería tener muchos seguidores, porque ¿a quién le puede gustar una tía con michelines o con partes de su cuerpo enterradas en grasa? Pero fijaos que esto de las formas, a veces, no es una fórmula infalible, porque es un hecho que la búsqueda de esta categoría pornográfica está cada día más en alza. ¿Nuestra apreciación de las formas está cambiando? Bueno, en realidad puede que siempre haya sido así y no nos hayamos dado cuenta.

¿Cuántos de vosotros reconoce que le gustan las mujeres con tetas muy gordas? Seguro que la gran mayoría, si no todos, porque soñar es barato, y aunque tengamos que conformarnos con lo que nos toque, salvando por supuesto otras virtudes que puedan tener nuestras novias o esposas, nadie dice que no podamos desear otras cosas. Así que aquí, desde luego, la abundancia de formas no es ningún problema, más bien como dicen por ahí, más vale que sobre que no que falte.

Otra categoría que triunfa en el porno es la de las maduras, o milfs, como se llama ahora a las casi cuarentonas; en muchos casos, no lo niego, estas tías están más buenas ahora que cuando tenía 20 años, pero seamos realistas y admitamos que, por lo general, las mujeres de esa edad y que además han sido madres tienden a convertirse en maduritas gorditas. ¿Siguen gustando igual con esos kilos de más? Pues al parecer sí, porque los millones de búsquedas en internet buscando mujeres de cierta edad no para de crecer, así que algún encanto deben tener para un montón de hombres.

Pero lo mejor de todo, es que esto no sólo vale para hombres. ¿Que pasa con las mujeres homosexuales? Pues que al cabo también parece que prefieren las formas abundantes, porque las lesbianas obesas también tiene su legión de seguidoras, aunque pueda sonar raro. Y es que, al cabo, parece que es la apariencia la que guía nuestros gustos, pero al final triunfan las formas que menos se esperan, como las de las hembras rellenitas que parece que son las que se están llevando el gato al agua.

Así que ¿qué opináis ahora de las formas, la estética, lo que parece que puede gustar a primera vista y de lo que en realidad gusta? Como digo, el isomorfismo tiene que ver con la ciencia, con todo lo objetivo; y por suerte, el ser humano es en gran parte subjetivo, y sus gustos y percepciones escapan a todo estudio y pueden sorprender en la gran mayoría de las veces.

 

 

¿La belleza está en el interior?

Bueno, esta es una frase que puso de moda una famosa película de animación, y aunque allí se le daba un sentido más bien romántico, no es eso precisamente por lo que lo traigo a colación. Más bien, y buscándole una relación  al tema de este blog, ¿podríamos decir que si nos dejamos llevar por las apariencias, nunca encontraremos la verdad de una cuestión?

O sea, que si dos cosas, situaciones o personas nos dan mala espina desde el primer momento, ¿podemos tener la esperanza de que en el fondo habrá algo bueno que salvar? Y si ambas nos resultan igual de mal a primera vista, y una de ellas resulta que es buena en el interior, ¿podría deducirse que la otra también lo sería, por eso de la misma forma y de trasladar el mismo pensamiento optimista a ambas?

No sé si me estoy poniendo demasiado filosófico, e incluso confuso, con este pensamiento. Pero vayamos a un caso práctico, si os parece, y veamos la analogía. Se me viene a la mente el ejemplo de dos frutas, por ejemplo melones, que pueden tener mejor o peor apariencia, pero nunca sabes si realmente estarán sabrosos hasta que no los abres. Resulta que los dos son igual de desagradables por fuera, pero cuando por fin te decides a probar uno de ellos, resulta que está de fábula; es claro que su belleza, o en este caso, su disfrute como manjar, sólo se puede conocer si miras su interior, pero ¿podríamos deducir que el otro melón, también bastante feo por fuera, va a resultar igual de sabroso por dentro, sólo porque tiene la mala apariencia del primero? Bastante cogido al vuelo, no te parece.

Y quizá se pueda dejar atrás este ejemplo un poco burdo, y pensar en otros ámbitos, por ejemplo las personas; sólo que en este caso, la mala apariencia es un poco subjetiva, no todos nos ponemos de acuerdo en el mejor o peor aspecto de alguien sólo con mirarlo. Pero digamos que no tienen demasiada buena pinta exterior, ya sea porque no sean muy agraciados físicamente, o porque haya algo en su aspecto exterior que provoque algo de rechazo. Si tomamos esto como una semejanza entre dos personas, y buscando su belleza interior descubrimos que una de ellas la posee, ¿podríamos decir que con la otra nos pasaría igual? Sería aventurarse demasiado, ¿no es cierto?

Como digo, tener la misma forma no significa tener el mismo interior; o al menos, en la gran mayoría de los casos. Lo que sí me parece es que el aspecto exterior no debería tener tanta importancia para deducir lo que hay en el interior; pero eso, amigos, ya veremos que es más fácil de decir que de practicar.

Semejantes en forma, pero distintos en el interior

La raíz etimológica de la palabra isomorfismo vendría a dar una clara definición del vocablo: iso (igual) y morfos (forma). El concepto se usa en varias disciplinas, pero viene a decir que dos elementos que en su composición son diametralmente diferentes, tiene la misma apariencia, tanto que se pueden confundir entre ellos.

Y es que ¿cuántas veces nos confundimos en la vida, pensando que estamos ante una cosa o situación, cuando nos damos cuenta de que estamos ante otra bien diferente? Las relaciones humanas son complejas y pueden dar lugar a malentendidos, pero a veces ni siquiera se da la necesidad de que haya dos personas para que se dé una confusión, pues ¿acaso nunca te has equivocado haciendo conjeturas sobre una situación, para luego darte cuenta de que estabas totalmente equivocado?

Sin que esto vaya a ser un blog sobre filosofía ni mucho menos, ni de ninguna otra ciencia que se pueda estudiar en una facultad, sí que quisiera hablaros de cuántas veces el isomorfismo aparece en nuestras vidas y no nos damos cuenta. Solemos luego buscar culpables por algún otro lado, pero la mayoría de las veces no hemos tenido más remedio  que reconocer que hemos sido nosotros mismos los que hemos malentendido algún instante de alguna situación, y luego todo se ha ido por los cerros de Úbeda sin que hayamos podido evitarlo. Y es que parece que este vocablo está más presente en nuestras vidas de lo que pensamos, es posible que aún no se haya estudiado lo suficiente.

Como ejemplo, diríase que este blog va a tratar sobre complicadas situaciones que a veces han tenido soluciones mucho más complicadas; pero no es así, de hecho lo que intento es que entre todos nos echemos unas risas con las cagadas que de seguro hemos cometido más de uno, y que nos demos cuenta de cómo la vida, la gente que nos rodea o a veces nosotros mismos nos ponen en lugares equivocados en momentos no correctos, y que todos somos susceptibles de cagarla. ¿Alguno puede decir que no?